Un embarazo no planeado durante la adolescencia es un problema que impacta en varios aspectos a la vida de una persona, principalmente de la madre y del feto. A lo largo de nueve meses (más los siguientes años de la crianza), la joven puede llegar a experimentar una serie de cambios en su vida, desde abandonar la escuela y su hogar para convertirse en una mucama de su familia (o familia política) sin pago alguno, hasta sufrir el desapego o desprecio de su familia, la crítica y el acoso social, y el miedo ante el porvenir y el sufrimiento durante el parto.
A pesar de que esta situación afecta la salud tanto física como emocional de una persona, ya que prescinde de sus derechos sexuales y humanos, es una realidad que la viven once mil madres de entre 10 y 14 años de edad en México. En términos generales, de acuerdo con Alfonso Carrera, director médico de Marie Stopes, y Carla Eckhardt, directora de esta ONG internacional, el país está presenciando una alta de embarazos adolescentes en jóvenes adolescentes menos de 18 años. De hecho, México ocupa actualmente el primer lugar mundial en embarazos adolescentes con 1 252 partos diarios o un embarazo por minuto en niñas desde los diez años.
Y es que no sólo se trata de la injusticia y agobio por el que pasan estas madres adolescentes, también del riesgo en su propia salud. Estas cifras describen una de las principales razones de mortalidad materna entre adolescentes: “Tenemos 66.6 de cada 100 mil niñas o niños nacidos vivos con madres entre los 10 a 14 años y 34.4 con madres entre los 15 a 19 años de edad.” Estas niñas y jóvenes, ante el miedo del regaño y repudio de sus familiares, deciden someterse a procesos peligrosos en vez de asistir a clínicas especializadas en aborto o partos para reducir el riesgo de morbilidad materna en esta población. Sin darnos cuenta, los embarazos en adolescentes son la principal causa de muerte así como la transmisión de VIH de madres a sus recién nacidos.
La herramienta más poderosa para reducir estos factores de riesgo es la prevención a través de la educación. La educación sexual trata de ser, más allá de información morbosa, una manera de protegerse contra el abuso, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual, situaciones que prescinden de los derechos sexuales e inclusive la muerte. Te compartimos la siguiente nota para informarte al respecto dándole click aquí.
by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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