lunes, 30 de noviembre de 2015

EL PELIGRO DE TENER DEMASIADOS JUGUETES

¿Alguna vez has llegado a pensar que tus hijos tienen demasiados juguetes? Si este es tu caso, enhorabuena, significa que eres un padre consciente de que “menos es más”. Lo sabes por intuición, por experiencia o porque simplemente estás al día de los estudios realizados en torno al tema. Y es que tener menos y mejores juguetes tiene sus ventajas. Fomenta la creatividad, imaginación, y la perseverancia, entre otros. Aquí te explicamos por qué no es bueno tener muchos y los beneficios que tiene el tener menos: mayor concentración, más creatividad e ingenio, habilidades sociales y perseverancia son algunas de las ventajas que tiene para un niño tener pocos juguetes. Sigue leyendo para descubrir cuáles son…

Tener pocos juguetes estimula la creatividad. Demasiados juguetes impiden a los niños desarrollar su creatividad. Esto lo descubrieron dos trabajadores sociales, Strick y Shubert, que realizaron un experimento en el que convencieron a los niños pequeños de una guardería a deshacerse de todos sus juguetes durante 3 meses. Al principio, los niños se mostraron aburridos pero enseguida comenzaron a inventarse juegos y a usar su imaginación creando con los elementos que estaban en el aula.

Según un estudio realizado por el Harvard Buisness Review, quedó demostrado que tener más opciones no significa que sea mejor. Es más, cuando a alguien se le da muchas opciones, tarda más en elegir y está menos satisfecho con su elección. Los psicólogos a cargo del estudio, Sheena Iyengar y Mark Lepper aseguran que tener opciones es bueno pero eso no tiene nada que ver con la satisfacción que sentimos. Si los niños tienen demasiados juguetes, también empeora su capacidad de atención ya que no aprenden a apreciar el juguete que tienen delante. No sabrá si jugar con ese o con la infinidad de opciones que tiene a su alrededor. Aprenden a cuidar más las cosas No hay nada como tener poco para aprender a cuidarlo. Si les ofrecemos demasiados juguetes, el niño además de sentirse perdido no los valora, ya que siempre hay algo que lo puede reemplazar. Si tus hijos no cuidan sus juguetes, prueba a ver qué pasa cuando se los quitas. Y si se aburren, alégrate. Según la doctora, Teresa Bolton, experta en el impacto de las emociones en el comportamiento y el aprendizaje infantil, “la idea de que los niños deben estar constantemente entretenidos puede dañar el desarrollo de su imaginación.”

Cultiva otras formas de jugar. Si los niños tienen menos juguetes, desarrollarán otras aficiones que también implican jugar, leer, escribir, hacer manualidades, aprender a tocar un instrumento, cantar, o dibujar, entre muchas otras. Todas estas aficiones les ayudan a apreciar aun más el mundo en el que viven.

Despierta el ingenio. Tener menos juguetes ayuda a despertar el ingenio, la creatividad y aprenden a su vez a cooperar con otros y buscar las formas para entretenerse. 

Generosidad y perseverancia. La importancia de inculcar la generosidad en los más pequeños y enseñar a nuestros hijos a crecer y convertirse en adultos generosos es algo a lo que todo padre debe aspirar. Si un niño tiene demasiados juguetes se vuelve más egoísta y caprichoso. Y es esto precisamente lo que debemos de evitar ya que se puede convertir en un estilo de vida insano. También se ha estudiado el efecto que tiene tener demasiados juguetes en la perseverancia del niño.

El blog The Kids Whisperer, apunta a que los niños que tienen demasiado con qué jugar, acaban dándose por vencidos con un juguete que tal vez requieran más paciencia y determinación. Los niños, cuyas habitaciones están llenas de juguetes, se vuelven más impacientes, casi nunca terminan un juego y cambian de juguete más a menudo. La ilusión y la diversión no se encuentran en las jugueterías. El dinero es incapaz de comprarles eso; ilusión y diversión. Lo que necesitan los niños es tener padres que les motiven a vivir buscando y encontrando la felicidad en ellos mismos y en las pequeñas grandes cosas del día a día.

¿Tus hijos tienen demasiados juguetes? ¿Sabías que menos es más? Al leer este artículo me remonta a una serie de observaciones y experiencias que he vivido y que sostienen este artículo y me llevan a hacerme aún más preguntas… Cuando observó a los niños me doy cuenta de cómo funciona la vida. A lo largo de mi trabajo con ellos puedo ver a los bebés y niños volviéndose víctimas de nuestras prisas dentro de una sociedad que tiende correr al éxito y al empache de conocimientos, herramientas, habilidades y una serie de cosas que creemos necesitar para triunfar en la vida. Una de las cosas que trabajo actualmente en mis grupos mamás y bebés es generar un espacio de convivencia y observación en donde se genera en el grupo un CAMBIO DE RITMO…. comenzando por las mamás, me gusta hacer consciencia de cómo están,… en donde están…,  Y siempre Regresando a ellas y  a su respiración como una herramienta vital que denota su caminar acelerado y así poco a poco logramos crear el espacio para poder vivir el momento presente en donde puedan construir un vínculo con su bebé, desde un lugar de paz y conciencia. Desde ahí podemos responder de forma creativa y sensible a la vida, a las necesidades del momento, a las necesidades del niño que van aprendiendo a moverse a su propio paso y no a los de una sociedad que los está correteando para TENER y olvidarse del SER… Así podemos responder con sabiduría y creatividad conforme a lo que El Niño está necesitando para su desarrollo y construcción.

El Niño no necesita ser llenado de estímulos, juguetes, entretenimientos, ya que lo único que esto hace es alejarlo de su verdadera escencia, de su intimidad, de su paz y elección…, y entonces nos los llevamos de corbata metiéndolos a la boraginé insaciable que como adultos estamos viviendo… Y claro, El Niño se pierde, y así pierde el interés de profundizar y entrar en el silencio que habla, en su guía interior. En cambio comienza a etiquetarse y a seleccionarse como un niño más en el cajón de déficit de atención…

La pregunta y reflexión que te dejo después de leer este artículo es…. ¿Será?, ¿Más es más?, ¿Qué observas en el juego del niño?, ¿Qué necesita?, ¿Con qué se queda más tiempo?, ¿Cuánto lo quieres estimular y entretener?, ¿Cuánto más tiene, cuánto más se queda?,  ¿Cuánto menos tiene?… Y así puedes seguir haciéndote preguntas y comenzar a observar para generar otras preguntas.

Mis observaciones no tratan más que hacernos conscientes de la responsabilidad que tenemos en nuestra tarea diaria como padres y educadores dentro de la sociedad con tantas demandas, tantas exigencias y opciones.., y la única intención es invitarnos a vivir en consciencia y detenernos a observar y como la Dra. Montessori decía: “A seguir al niño… Que en él encontraremos las respuestas y la forma de estar y convivir…”

Más que llenar y estimular, menos es más… Detente, respira, observa ..

Esther 


by Esther Fasja via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.

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