Como creadora de contenidos y editora creo firmemente en que las redes sociales y los medios de comunicación digital nos han abierto puertas increíbles tanto a la información, como a la comunicación para ir mas lejos, para llegar mas profundo, para difundir mas rápido. Lo que no es una novedad y seguro muchos coinciden, es que también, estas redes, estos medios y la tecnología nos alejan de los mas cercanos. Las personas ya no hablamos.
Este post viene con un poco de desahogo y de frustración que me provocan no poder hablar con quienes me importan, no poder comunicarme largo y ¿porqué no?, hasta lento. Y es que los chats no solo han logrado que las personas se comuniquen en todo momento y lugar, sino también que se comuniquen poco y mal. Me explico: el tema de chat en el celular de verdad me altera mucho, claro que lo uso y lo uso bastante, pero quiero referirme, si acaso es válido, al uso “indiscriminado y abusivo” del chat como forma cotidiana de comunicación…
Los chats nos han sembrado de manera indiscutible un sentido de inmediatez y de urgencia, (que no dudo que si es verdad que llega a presentarse y gracias a ello resolvemos muchas cosas), pero es el sentido de urgencia del otro el que rige la respuesta del que recibe el mensaje, es decir; tengo o debo contestar en el momento en que alguien me requiere algo, a cualquier hora del día, cualquier día de la semana, en cualquier circunstancia, y no solo es que me lo solicitan sino que se espera eso de mi, sino que, en caso de no hacerlo (por omisión, error o voluntad) y luego de haber leído el mensaje, habrá además una serie de juicios alrededor de mi comportamiento.
Entiendo los chats para el trabajo, para cosas urgentes, para coordinar a varias personas o para organizar eventos, pero no lo entiendo en las familias, para “hablar” (que no se habla en el chat), o entre los amigos a los que urgimos todo el tiempo en el chat, pero no les llamamos… y otro caso que no entiendo, de verdad, son los chats escolares, para mi es igual a una pesadilla.
En mi personal parecer esto de la comunicación exprés nos ha robado la confianza, la oportunidad de hablarnos con la voz, de mirarnos a los ojos, de pasar tiempo juntos. Parece que “todo” tiene que ser confirmado en un chat antes de dar cualquier paso, de tomar cualquier decisión, entre las parejas, entre los amigos, respecto a los hijos, a la escuela, no solo es un medio de comunicación, sino un medio de reafirmación para tantos y sobre todo, un canal en el que se pierde mucho entre lo hay que decir y lo que hay que entender…
Los chats nos han robado la confianza y la certeza porque las personas necesitan confirmar cualquier acuerdo tomado: si nos vamos a ver, si sí van a llegar por nosotros, en dónde estamos, qué hacemos, con quién estamos, qué pasó… y eso sin cruzar palabra hablada, solo textos y a veces abreviados o representados por pequeñas caritas o dibujos (que no lo niego, son divertidos), pero comunicarse, requiere mas…
Así, en la junta de padres y maestros a principio de año se nos pidió expresamente no usar el chat para hablar mal de los maestros o para compartir tareas escolares y resulta que se usa, irremediablemente para ello…, sí, también se recuerdan los eventos importantes de la escuela y se confirman los invitados a las fiestas infantiles, pero mas allá de esos objetivos, se vuelve un mar de notificaciones infinitas de las cuales, las más de ellas carecen de valor, consumen nuestro tiempo, nuestra atención y sobre todo nos restan seguridad, pues necesitamos que todas las personas del chat digan que sí, o que digan que no, o se pongan de acuerdo para que los niños lleven un moño de un color, o un peinado especial, o para compartir quejas personales y/o tareas que los niños no apuntaron y entonces con ello apoyamos la ausencia de sentido de responsabilidad del niño, pues sabe que a la distancia de un teléfono está la tarea que él no apuntó…
Los chats escolares me parecen terribles (quizá este texto provoque que sea expulsada o bloqueada de varios de ellos), pero la verdad es que se pierde tanto en esa comunicación…, poco necesitan los padres para dejar de hablar con sus hijos y el chat es el permiso absoluto para no hacerlo, así puedo consultar cómo debe ir vestido al día siguiente, o cual será el horario de cierta actividad (a pesar de que seguro ya recibimos un correo electrónico o una circular con la información), eso sumado al lenguaje infantil que por alguna razón adoptan las mujeres al hablar con otras mujeres que también son madres…, así entre las 6 y 10 de la mañana puedo tener entre 20 a 60 notificaciones sin leer que se leen “mamitas lindas…, ¿saben qué plana dejaron para hoy, es qué fulanita no sabe y no quiero que no lleve la tarea porque hoy se siente mal y no lo voy a llevar a la escuela…” y de ahí 30 respuestas desde exclamaciones inconclusas, caritas o recomendaciones al por mayor… y la verdad, cuando están cerca o presentes se dedican dos o tres palabras y de nuevo al teléfono…
No quiero que mis hijos aprendan a fuerza de verme que deben tener un celular para “poder comunicarse con otros” porque eso no es verdad, no necesitan ni tenerlo, ni usarlo, quiero que tengan confianza en ellos mismos, en las personas que los rodean y en sus elecciones y que ello no dependa de que lo confirmen segundos antes vía chat o texto.
Quiero dejar de perderme a mis amigos o a mi familia o el momento o el paisaje a cambio de mirar un celular, quiere reírme con las personas y no con una pantalla, quiero poder contar anécdotas que no estén respaldadas por lo que vi en una red social, quiero sentirme mas segura al manejar porque soy una persona menos que no usará el teléfono en el auto, o caminando, o al cruzar una calle, o en el centro comercial mientras pierdo de vista a mis hijos, todo para leer un chiste o tener que escribir “ok” o “felicidades”, o “jajaja”, pues si acaso es solo eso, no será importante y si acaso es mas, pues mejor le llamo.
Yo creo que debemos ser mas francos y genuinos y eso me ha costado que me saquen de varios chats, y usar los chats solo cuando es necesario y agradecer el tiempo de los demás cuando nos contestan, y usarlo de manera básica y no abusiva…, por mi prefiero que mis hijos dejen de llevar algunos deberes que entrar en la interminable cadena de “jajajaja” o de caritas o de “gracias”, o de “yo sí, yo también, yo no…, etc”. Lo mismo respecto a las familias, antes teníamos el teléfono para encontrarnos unos con otros y ahora lo tenemos para alejarnos unos de otros, eso de que hasta los abuelos ya no hablen y quieran que su amor llegue via chat no me va…, pero bueno, dicen que mas rápido cae un hablador que un cojo, así que, a manera de reflexión personal o de pensamiento escrito, les dejo esto por aquí para que consideren la próxima vez que se unan a un grupo de chat, para que piensen antes de escribir un mensaje y sobre todo para que valoren si la persona que quieren contactar merece un texto o escuchar su voz, o si mejor aún, lo merecemos nosotros, porque la vida es corta, va rápida y a la tumba nadie va a poder llevarse su celular ni que tenga toda la pila cargada…
Abrazo,
Karla Lara
@KarlaDoula
by Karla Lara via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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