Papá,
Ahora que tengo a mi pequeño hijo, me doy cuenta de la sorprendente historia que tuviste que recorrer conmigo. Nunca fui chico fácil, y aún así diste tu mayor esfuerzo y paciencia para educarme, cuidarme y amarme. ¿Cómo te explico que no me alcanzan las palabras para hacerte saber lo agradecido que me siento contigo?
Papá,
Quizá tuviste muchos errores y fracasos, enojos y molestias; sin embargo, a pesar de ello me enseñaste que siempre vale la pena dar la mejor cara a las situaciones más tormentosas. A partir de las crisis me demostraste que el carácter se expande a través de las crisis y los buenos momentos, los regaños y los abrazos, los errores y las victorias.
Papá,
Hoy no sé qué sería sin ti. Ha pasado mucho tiempo, y hoy, nos volvemos a retratar con mi hijo. Son años de experiencias contigo. Gracias.
by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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