Sin darnos cuenta, las mascotas se convierten en una red de apoyo cuando pasamos por circunstancias críticas, como una ruptura de pareja, una dificultad en el trabajo o la escuela, momentos de altas dosis de estrés, etcétera. Son estos seres quienes no sólo logran arrebatarnos una sonrisa por su ternura, también fomentan un vínculo de empatía y amor donde el receptor es capaz de recuperar, de una memoria casi sensorial, la estabilidad necesaria para adaptarse a los cambios.
Diferentes tipos de terapia, como la psicológica, hacen uso de animales como una red de apoyo en el tratamiento debido a su capacidad de regular a una persona. Por ejemplo, la terapia asistida con animales (TAA) tiene el fin de fomentar mejoras a nivel psíquico-emocional (como la formación de vínculos de apego saludable) y físico (como el desarrollo de recursos para el movimiento físico o la reformación de conexiones neuronales).
Aunque la mayoría de las ocasiones la TAA tiene un éxito con el paso del tiempo, los resultados pueden variar. Esto se debe a que la mejora del paciente depende, principalmente, de su compromiso con el tratamiento, de su integración con la mascota a cargo, entre otros factores. El ejemplo del éxito de la TAA debido la conjunción de dichos factores es el caso de Caleb, un pequeño que sufrió un choque automovilístico causándole una pérdida significativa de neuronas, y que gracias a la presencia de un perro, su recuperación fue extraordinaria.
by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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