Del 19 al 25 de mayo se celebra la Semana Mundial por el Parto Respetado, en el 2015 el lema es “Apoyo contínuo y amoroso para mí y para mi bebé”, representando otra oportunidad para hablar de embarazo y nacimiento respetados.
Constantemente hablamos y tratamos de sacar a la luz lo dañino que resulta para cualquier mujer y su hijo por nacer y sus familias, vivir una experiencia negativa de nacimiento, nos lamentamos de que las mujeres en nuestro país y en muchos otros vivan situaciones de violencia obstétrica o de maltrato durante su embarazo o el parto…, que además es considerada violencia de género.
Muchas veces nos hemos pronunciado a favor de promover, difundir y crear una consciencia importante que trascienda hacia el trato que reciben las mujeres por el personal médico cuando se trata de atenderlas y guiarlas durante el tiempo de su embarazo, parto y post parto, lo mismo que durante la lactancia, sin embargo; esta vez propongo una reflexión de fondo sobre cómo participamos y en su caso, muchas veces, de cómo podríamos evitar la violencia obstétrica.
Cuando se trata de violencia obstétrica vale la pena mencionar que hay ciertas conductas que deberíamos fomentar y promover en el sistema de salud público y privado para que no exista lugar para el maltrato:
• Reconocer en la mamá y su bebé a los verdaderos dueños y protagonistas del nacimiento.
• No intervenir o interferir rutinariamente el proceso natural, sobre todo cuando no hay evidencia de un riesgo latente para mamá o bebé.
• Reconocer y respetar las necesidades individuales de cada mujer y su pareja y el modo en que desean transcurrir esta experiencia: físicas, emocionales, culturales, religiosas.
• Respetar y favorecer la intimidad del ambiente durante el nacimiento y al menos la hora siguiente al mismo.
• Favorecer la libertad de posición y el movimiento de la mujer durante todo el trabajo de parto.
• Promover el vínculo piel con piel o el contacto inmediato mamá-bebé al nacimiento y escuchar activamente las necesidades de la madre.
• Respetar la necesidad de elección de la mujer respecto de las personas que la acompañarán en el parto.
• Promover la lactancia materna exclusiva durante la primera hora luego del nacimiento y durante toda la estancia hospitalaria.
Lo anterior favorece que el parto se de en un entorno no solo humanizado sino respetado, pero ¿Qué podemos hacer nosotros para evitar la violencia obstétrica y no ser víctimas constantes de la misma?, la reflexión es que las mujeres al ser las dueñas y las protagonistas de nuestro parto debemos tomar para nosotras y recuperar, cuando sea necesario, ese poder y no cederlo a nadie bajo ninguna circunstancia, las mujeres tenemos derecho para decidir sobre nuestra salud y con ello elegir: dónde, cómo y con quién deseo parir. No informarnos lo suficiente, no hacernos cargo de nosotras mismas, no tomar para nosotras la responsabilidad de tomar esas decisiones basadas en evidencia y sobretodo con consciencia, nos hace parte de la violencia obstétrica, no corresponde ir haciendo responsables a los demás de lo que “me sucede en el parto”, “de la experiencia que me robaron”, “o de que no me dejaron”…, si yo no he expresado lo suficientemente claro qué quiero, cómo lo quiero y quizá porqué lo quiero me hace parte de esa pérdida. Ponernos al frente de nuestra salud sexual y reproductiva va marcando la pauta para nuestros proveedores de salud al momento de dar recomendaciones y sugerencias de tratamiento, nos protege a nosotras y a nuestros bebés por nacer de pasar por intervenciones de rutina que pueden resultar innecesarias, conocer nuestro cuerpo, sus ritmos y las señales de buena o mala salud nos hace conscientes de las decisiones que debemos tomar en cada siguiente paso porque somos responsables de nuestro auto-cuidado.
Es muy penoso que los sistemas de salud no tengan incluido orgánicamente el buen trato, incluso el trato amoroso a la mujer y a sus hijos en los periodos de embarazo y nacimiento, pero mas penoso resulta que las mujeres entreguen voluntariamente ese poder de auto-protección y de auto-cuidado al sistema de salud y a sus actores, en nuestros tiempos la información está al alcance de la mano de la mayoría de las personas, habrá quienes todavía estén limitados para tener una información real y actualizada, pero muchas, muchas mujeres que han sufrido violencia obstétrica hubieran sido menos vulnerables al maltrato de haber estado mejor informadas, mejor preparadas para su parto. El mensaje es que la violencia obstétrica tendrá menos espacio cuando las mujeres y nuestras familias ganemos terreno en el cuidado de nuestra salud, y no sugiero hacerlo de manera autónoma y no bajo la guía de especialistas, me refiero a estar claras y conscientes de qué implica en mi salud estar embarazada, de cuáles son los cambios generales y naturales que debo esperar, así como conocer también cuáles serían las señales de alerta que debería tomar en cuenta, ser responsable de mi salud femenina significa conocer mi cuerpo, su textura, sus reacciones, sus fluidos, sus olores, conocer mis límites físicos, cuidar la manera en que me nutro: física y emocionalmente, elegir un mejor estilo de vida a mis posibilidades, mejorar la calidad de mi descanso, incluso volverme selectiva en cuanto a las personas que me rodean. No, no es utópico querer y lograr tener una buena experiencia de nacimiento, sí, si podrán existir factores fuera de mi control que quizá se presenten el día de mi parto y que me expongan a ciertas situaciones no consideradas por mí, pero, mientras mas conozca de mi misma y de mi salud, estaré menos expuesta, me sentiré segura de seguir o no una recomendación médica, sabré que cada elección en consciencia es en favor de mi salud y de la de mi bebé y sobre todo, estaré cambiando mi propia formación y cultura, conociendo y reconociendo mi cuerpo y sus cambios y dando los datos suficientes a mis cuidadores de salud para lograr un vínculo respetuoso y amoroso que me brinde las mejores condiciones para tener una experiencia positiva de nacimiento que me marque a mí, a mi bebé y a mi familia con un buen recuerdo que además, incida fuerte y positivamente en mi salud y recuperación post parto.
En esta Semana Mundial por el Parto Respetado regresemos a lo básico: como mujeres estamos a cargo de nosotras mismas y eso nos fortalece, nos empodera, nos da el valor para recorrer la transformación que implica convertirnos en madre y estar menos dispuestas a ser víctimas de cualquier tipo de violencia.
Las mujeres sí merecemos un acompañamiento respetuoso y amoroso durante nuestro parto, pero somos responsables de auto acompañarnos nosotras mismas de la mejor manera para lograr nuestro mejor estado de salud.
El Parto Respetado es un asunto de salud pública, parteras, doulas, obstetras, ginecólogos, pediatras, neonatólogos… todos podemos sumar y hacer la diferencia, pero somos las mujeres atravesando un embarazo y quienes tendremos una experiencia de parto, quienes podemos erradicar la violencia obstétrica de la escena del nacimiento.
Karla Lara
Twitter de la autora: @KarlaDoula
by Karla Lara via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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