Podríamos decir que las relaciones sexuales no son realmente el problema principal que afecta a cada individuo en el planeta. Sino, todas las consecuencias que vienen acompañadas del acto sexual: embarazos no deseados, abortos de alto riesgo, coerción y abuso sexual, transmisión de ITS (Infecciones de Transmisión Sexual), discriminación e intolerancia a la diversidad sexual, la desinformación al respecto, entre otros.
Al desplazar el acto sexual como el problema principal, podemos ser capaces entonces de identificar aquellas creencias, pensamientos, sentimientos-emociones y conductas que afectan negativamente la experiencia de nuestra sexualidad; y de ese modo, reducir el riesgo de vivenciar las consecuencias anteriormente descritas.
Por esta razón, la educación sexual necesita convertirse en una materia básica como lo son las matemáticas, ciencias naturales, lenguaje (también conocido como “español”, “inglés”, “francés”, etcétera), etcétera.
De acuerdo con Ineke van der Vlugt, experto en el desarrollo sexual de los jóvenes de Rutgers WPF del Instituto de Investigación de la Sexualidad Holandesa, la educación sexual va más allá de hablar sobre relaciones sexuales en primero de primaria (cosa que, por cierto, no sucede): “La sexualidad es mucho más que eso. Es también la propia imagen de ellos, el desarrollo de su propia identidad, los roles de género, y se trata de aprender a expresarse, sus deseos y sus límites.”
No obstante, ¿qué es realmente una educación sexual?
Además de ser un derecho humano, según un informe de las Naciones Unidas en 2008, la educación sexual integral es la que permite que jóvenes y adultos puedan ser capaces de “explorar sus actitudes y valores, y practicar la toma de decisiones y otras habilidades para la vida, con el fin de ser capaces de tomar decisiones informadas sobre su vida sexual.”
Por lo que no basta con sólo hablar sobre el funcionamiento biológico del sistema sexual, los métodos anticonceptivos más usados, los riesgos y consecuencias que implican una ITS, entre otros temas. Una educación sexual integral requiere de flexibilidad en cómo se enseña, por lo que la idea es, según der Vlugt, tener conversaciones abiertas y honestas sobre las relaciones y el amor desde la infancia; pero…:
Debe abordar ciertos principios fundamentales – entre ellos, la diversidad sexual y la asertividad sexual. Eso significa un estímulo del respeto a todas las preferencias sexuales y ayudar a los estudiantes a desarrollar habilidades para protegerse contra la coerción sexual, la intimidación y el abuso. El principio subyacente es sencillo: El desarrollo sexual es un proceso normal que todos los jóvenes experimentan, y tienen el derecho a la información franca, de confianza sobre el tema. […] Las lecciones están diseñadas para que los niños piensen y hablen sobre el tipo de intimidad que sienten. Otras lecciones se centran en el conocimiento del cuerpo. Por ejemplo, los estudiantes dibujan cuerpos de chicos y chicas, cuentan historias sobre amigos que toman un baño juntos, y discutir al que le gusta hacer eso y a quién no. A los siete años, se espera que los estudiantes sean capaces de nombrar correctamente las partes del cuerpo, incluyendo los genitales. También aprenden sobre los diferentes tipos de familias, lo que significa ser un buen amigo, y que un bebé crece en el útero de una madre.
Gracias a este nuevo paradigma de la sexualidad, inculcada a la población holandesa desde la infancia, las consecuencias negativas de las relaciones sexuales entre los adolescentes disminuyeron:
Los adolescentes no tienen relaciones sexuales a una edad temprana, en comparación con otros países europeos o americanos.
Los encuentros sexuales entre los adolescentes son considerados por ellos mismos como “divertidos” y “buscados”, mientras que en otros países, como en EE.UU., los adolescentes sexualmente activos expresaron que deseaban haber esperado más tiempo a tener relaciones sexuales por primera vez.
El 90 por ciento de los adolescentes holandeses sexualmente activos, practica sexo seguro y protegido de alguna forma. Esto provoca que la tasa de embarazo adolescente y de ITS en este país sea una de las más bajas del mundo.
Estos resultados refuerzan lo que investigaciones en la Universidad de Georgetown (EE.UU.) confirmaron al respecto de los beneficios de la educación sexual integral: cuando la educación sexual comienza desde la escuela primaria, los embarazos no deseados, la mortalidad materna y las ITS se evitan con mayor frecuencia. Y es que este tipo de sistema educativo tiene el objetivo de demostrar que la sexualidad tiene que ver con el respeto, la intimidad y la seguridad.
La cultura ha programado a la sexualidad como un tema sucio, inmoral, peligroso y nocivo. Se nos enseña a qué debemos pensar, sentir y actuar en relación con nuestra propia sexualidad (la cual incluye la percepción del sexo y el amor), alterándonos ante una persona medio vestida, casi completamente desnuda o realizando actividades eróticamente. Y es esta misma programación la que va programando la inocencia de los niños. Así que, ¿qué tipo de experiencia quieres que tú y tu familia en relación con la sexualidad?
Fuente: El Ciudadano
by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.
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