martes, 30 de junio de 2015

Eres lo que tu madre come

 

Se le atribuye a Hipócrates, el padre de la medicina, la frase de “deja que tu comida sea tu medicina”, de donde luego se ha derivado la idea de que “somos lo que comemos”. Más allá de que se ha cuestionado la autoría de Hipócrates de esta frase, no hay duda de que el alimento es esencial en nuestra salud y de hecho una buena alimentación es una forma de evitar medicamentos más fuertes.

Un nuevo estudio realizado en el Oregon Primate Research Center con macacos japoneses revela que esto es más cierto de lo que la mayoría de las personas ha notado. En el experimento se alimentó a dos grupos de hembras embarazadas con dietas distintas. A uno de los grupos se les dio una dieta de alta grasa y al otro grupo una dieta más sana. Los investigadores siguieron la evolución de los bebés 8 meses después de que nacieron.

Una vez que nacieron se realizaron diferentes tipos de controles con los bebés macacos. Por ejemplo, se les sometió estrés colocándolos en una jaula con un humano desconocido; en otro ejemplo se colocó en la jaula juguetes estresantes, como una serpiente de hule. 

Los resultados mostraron que los bebés cuyas mamás habían comido una dieta llena de grasas respondieron de manera menos favorable al estrés; ya sea alejándose de los juguetes o reaccionando agresivamente.  El 78% de los bebés cuyas madres se sometieron a dietas altas en grasa mostraron comportamientos de ansiedad; sólo el 11 de los bebés en una dieta más balanceada se estresaron conspicuamente. 

Los investigadores teorizan que los resultados tienen que ver con que una dieta de mucha grasa –estas son grasas saturadas– causan inflamación y generan una mayor cantidad de citocinas, las cuales perturban el sistema de serotonina. Los investigadores determinaron que no es la obesidad la que afecta el comportamiento, sino el tipo de dieta.

Aunque no se habló sobre los efectos de la dieta en el microbioma, es muy probable que la dieta afecte el ecosistema de microorganismos que viven en la madre y que son transferidos a los bebés.  El trabajo del biólogo Justin Sonnenburg ha demostrado que una dieta rica en fibra dietética –carbohidratos complejos de origen vegetal– favorece una mayor diversidad bacterial y reduce el nivel de inflamación.  Somos lo que comen nuestras madres, por que lo que comen afecta los miles de millones de microorganismos que habitan simbióticamente con ellas. Las madres entonces deben de pensar no sólo en comer para sus bebés sino también en comer para sus “bichos”.

 

 

 


by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.

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