jueves, 11 de junio de 2015

Madres vs., Opinólogos

Esta nota lleva un reconocimiento y dedicación particular a todas las mujeres embarazadas que por alguna razón reciben comentarios, opiniones, consejos y afirmaciones no solicitados, solo por la simple razón de estar embarazadas.

Yo estoy transitando por mi cuarto embarazo y la verdad es que sigo recibiendo todo tipo de comentarios de quienes me gusta llamar “opinólogos”, porque la mayoría de ellos y de ellas no son ni expertos embarazo, ni en niños, ni en bebés, ni en educación, ni en lactancia y mucho menos en mi persona, pero sobre todo por esta actitud libre y fresca que tienen al darme su opinión sobre algo que bajo ningún esquema les he consultado. Honestamente a estas alturas he desarrollado un filtro bastante efectivo para quedarme con algunas cosas que me sirven, pero la mayor parte de las veces para que esos comentarios y opiniones no me afecten, porque además, lo irracional alrededor de ello es que suelen ser opiniones o comentarios negativas o nada propositivos. 

Estoy absolutamente en contra de que las personas expresen su opinión para dirigir, juzgar, calificar o educar a otras que no se los han pedido. Estar embarazada es un momento especial en la vida de las mujeres, que nos vuelve extremadamente sensibles y analíticas por muchas razones, es el inicio de un viaje hacia dentro de nuestras emociones, sensaciones, pensamientos e ideas. El embarazo le cambia la vida a cada mujer, la transforma en otra, se trata de un viaje que se hace y que tiene sus retos mientras se recorre, las embarazadas y las mujeres que están criando y cuidando bebés y niños, NO necesitamos la opinión de nadie cuando no la hemos pedido.

Cada mamá podrá no ser tampoco experta en ninguno de los temas que mencioné, pero si es experta en ella misma y en sus hijos, o al menos eso es lo general, las opiniones ajenas, sobre todo aquellas mal intencionadas o que simplemente no son pensadas antes de expresarse, no suman ni aportan nada, pueden ser hirientes y molestas y las mas de las veces, sin base ni fundamento alguno. Me encantan los “memes” que circulan por las redes sociales firmados como “Madres vs., Opinólogos”, y es que a pesar de dar dar risa son totalmente reales.

Durante mi trayectoria como Doula, he aprendido a no emitir juicios de ninguna especie sobre las mujeres y sus familias, cada una tiene una historia que la hace ser quien es y el viaje de la maternidad sumará a su propia evolución, si acaso me pide consejo procuro ser lo mas neutral posible, brindar la información que pueda serle útil, pero sobre todo le recuerdo que ella es la dueña de su proceso, la responsable de su salud y la aliento para que tome sus mejores decisiones sin influenciarla para que haga o deje de hacer lo que yo considero mejor.

Me parece una falta de cortesía, de educación básica opinar sin que nos sea solicitado, especialmente cuando se trata de mujeres embarazadas, yo soy franca y abierta y me parece de verdad que hay muchas personas que van expresando sus pensamientos sin ningún tipo de filtro como la prudencia, la empatía o el amor, peor aún cuando las opiniones vienen de personas que ni siquiera nos son cercanas, digamos lo que es: inaceptable.

Creo que quien se atreve a dar su opinión abiertamente merece también recibir una respuesta abierta y directa, a veces será positiva, muchas otras no. Yo no hablo de descartar todo aquello que se diga solo por venir de un tercero, yo hablo de que esos terceros sean cautelosos y respetuosos antes de opinar o comentar, o de dar consejos. ¿Cuántas embarazadas no reciben comentarios absurdos y opiniones que pueden resultar totalmente fuera de lugar en cualquier otro contexto?, por ejemplo: “Ahora sí estás tremenda”; “Qué bárbara, ahora sí que subiste de peso”; “¿Estás loca? ¿porqué quieres parir?;  “Otra vez estás embarazada”; “Te ves cansada”; “¿Otra vez vas a comer?”; “¿Cuánto has engordado?”; “Se te nota que ya no puedes mas”… y así muchos mas…, ¿Saben qué?, algunas noticias para aquellos que no pueden descifrarlo aún.-

1. En el embarazo se gesta un bebé, se duplica el volumen de sangre, se acelera el ritmo metabólico y se modifican “todas las funciones corporales”, por lo tanto una consecuencia natural y esperada es subir de peso, de manera temporal y sana, no es necesario hacer comentarios al respecto.

2. Las decisiones que tome toda mujer respecto a su vida reproductiva y sexual son absolutamente personales y no tiene que darle explicaciones a nadie. A nadie.

3. El embarazo, como cualquier estado que cambie la fisiología humana puede ser cansado, da sueño, sed y hambre, nada del otro mundo, no suma nada que lo reiteres. 

4. El número de hijos que cada mujer decida o no tener es su decisión, no está sometida ni a elecciones, ni a consensos.

5. Estar embarazada no es una carta abierta para tocar el cuerpo de esa mujer si ella no lo permite.

No temo sonar amargada ni enojada porque no es la intención atrás de esta nota, la intención es hacer pensar un poquito a las personas que se dirigen a una mujer gestante, a una nueva mamá, a una mamá. Si no tienes algo bueno que decir, no digas nada. Las mujeres necesitamos apoyo, confianza, aliento en momentos de transformación, igual que cualquier ser, las mujeres merecemos absoluto respeto sin importar nuestra edad, condición económica, social, cultural, sin importar nuestras preferencias religiosas, sexuales o nuestras prácticas personales de crianza. Nadie tiene derecho a opinar por ser familia, amigo, vecino, conocido o por coincidir con la embarazada, ni sobre su cuerpo, ni sobre sus hormonas, ni sobre sus decisiones, ni sobre su familia. 

Razonar esto tan simple nos puede llevar a crear verdaderas relaciones basadas en el amor, en donde los pensamientos compartidos sean genuinos y para sumar, no opiniones al viento que causan incomodidad y enojo en el mejor de los casos, o que a veces duelen o confunden a quien los recibe y no es correcto. Seamos prudentes, empáticos, corteses, no es difícil, es ejercer el sentido común y tener la capacidad de mirarnos en la persona hacia la cual dirijimos nuestras palabras, nuestra intención. Revisa lo que vas a decir antes de pronunciarlo, revisa si hace sentido en el contexto de lo que estás observando o viviendo, verifica si acaso lo que vas a decir es esperado y mejor aún, si con ello realmente vas a lograr algo positivo o mínimo no va a causar daño.

En serio, hay que darle dos pensadas siempre a lo que vamos a decir, no es correcto ir por la vida sin pensar a fondo, citando al Maestro Miguel Ruiz: “Seamos impecables con nuestra palabra”.

Karla Lara

@KarlaDoula 

 


by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.

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