martes, 2 de junio de 2015

¿Por qué y cómo puedo estimular a mi bebé en sus primeros meses de vida?

¿Sabías que antes, unx recién nacidx se separaba inmediatamente de la madre? Dado que se desconocía el impacto que tiene el contacto entre madre e hijx, se procuraba alienar al segundo de las bacterias. Sin embargo, conforme la ciencia fue avanzando y adquiriendo tonalidades humanistas, se descubrió la importancia del primer gesto natal, aquel de colocar a alx pequeñx sobre el vientre o pecho de la madre, como un método de transmisión de calor y de regulación cardiaca, respiratoria y afectiva.

Uno de los pioneros de estas investigaciones fue Frédérick Leboyer, ginecólogo obstétrico francés, quien introdujo al mundo occidental las prácticas de un parto humanizado, así como de la estimulación neonatal. Para él, el bebé no sólo se alimenta de leche, también de caricias y masajes. Y será esta relación la que una a la madre con su hijx, con base en el apego, la atención y las experiencias.

Su descubrimiento tuvo lugar en un viaje a la India, donde descubrió cómo una madre, Shantala, le brindaba masajes a su hijo. Al indagar al respecto, se dio cuenta de toda una serie de beneficios en esta práctica en función del desarrollo físico, psíquico y emocional de lxs pequeñxs. Entre ellos, se encuentran: la estimulación del funcionamiento óptimo del sistema digestivo, circulatorio y respiratorio, incorporación de un apego seguro de aprendizaje y socialización, invitación a sentirse escuchado, comprendido, aceptado; capacidad de transmitir y recibir amor a través de los sentidos, toma de consciencia del esquema corporal a través de la tonicidad, movilidad muscular y coordinación, reducción de tensiones físicas y emocionales, cimiento de la confianza y autocuidado.

Esta estimulación requiere de ciertas etapas, las cuales hay que respetarlas como un regalo que le ofrecemos tanto a una misma como alx pequeñx:

Para comenzar, es necesario establecer un horario y un espacio rutinarios para estimular a bebé. Para ello dispón de una manta o una colchoneta, un aceite o crema para bebés, una muda de ropa, toallas que colocarás debajo del cuerpo del bebé, paciencia y música de fondo que ayude a relajarse. Es indispensable que unx sea capaz de no sólo anticipar los deseos y la disponibilidad delx niñx, también a respetarlos. Recuerda establecer contacto con la mierda, piel con piel.

Recuerda que, al ser un regalo tanto para el bebé como para ti, necesitas encontrarte en una posición cómoda, la cual permitirá mirar de frente al bebé sin forzar la espalda a la inclinación. De ser posible, siéntate con las piernas estiradas y juntas, colocando al bebé, boca arriba, sobre nuestras piernas.

Al momento de comenzar los masajes, empezamos a comprender la manera en que nuestro bebé se mueve o se expresa, cuáles son los movimientos que más o que menos le agradan, etcétera. Recuerda qué será él o ella quien lleve la pauta de la estimulación, pero unx, como cuidador, seremos su guía. Para ello, recuerda que los masajes se dan con la yema de los dedos; en ocasiones, puedes realizar círculos envolventes en la zona donde se aplicará el masaje; en otras, golpecitos rítmicos, continuos y ligero; y para finalizar, estíralo para un cierre relajado.

Fuente: Orientación Andujar

 


by Redaccion via Mama Natural - Información consciente sobre embarazo, nutrición, salud, medicina alternativa, maternidad, educación, espiritualidad, sexualidad y belleza, con Claudia Lizaldi y un grupo de expertos.

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